Dilema entre “saltarse a lo nuevo o ahogarse en el pasado”

 

Sin lugar a dudas la relación entre los libros y las nuevas formas de lo escrito, en el hipertexto, trae consigo una serie de posiciones que apoyan o refutan estas innovaciones.

Cada una de ellas tiene sus argumentos que validan su teoría, pero entonces… ¿de qué lado nos situamos?

 

Por un lado están los “anti-tecnológicos”, tales como Umberto Eco, Derrida que se oponen fuertemente al nuevo cambio tecnológico  Según Eco, “a paso de cangrejo es decir, hacia atrás es como parece caminar la historia en este nuevo milenio”: desde su perspectiva, todos los avances científicos y los progresos democráticos que auguraban un espléndido futuro se han convertido en conflictos e insatisfacciones y tras el 11 de setiembre, la humanidad ha entrado en una peligrosa regresión.

http://www.documentalistaenredado.net/245/umberto-eco-y-el-futuro-del-libro/

 

Por otro lado, se encuentran quienes defienden cada avance de la tecnología como concreciones de grandes expectativas. Tal como Duguid, que considera la “tecnología no como algo aislado, sino dentro de su contexto histórico y socio-material”, ya que lo tecnológico y lo cultural se encuentran inevitablemente interconectados.

Así también, Nunberg “considera el discurso electrónico para proporcionar un mostrador y un complemento a las formas de impresión informativas, un dominio que otorga prioridad a lo personal, lo privado y lo subjetivo sobre lo impersonal, lo público y lo objetivo.

Éstas son posiciones que entrelazan la información con la tecnología, de manera armónica, esclareciendo los puntos positivos aunque reconoce como Piscitelli que “lo que se objeta al soporte electrónico no es sólo su supuesta debilidad ergonómica: incomodidad en la manipulación, pérdida de sensualidad en el contacto, poca practicidad, excesivo tamaño, baja plasticidad en la interacción […]. Más radicalmente lo que se cuestiona es esta resistencia respecto de anteriores tecnologías de la representación, en especial las del lápiz y el papel”.

http://www.revistapolis.cl/4/cast.htm

 

Si bien,  con el auge de las nuevas tecnologías las lecturas y los libros se vieron profundamente postergados por una razón de curiosidad e interés hacia estas innovaciones, no está establecido aún el fin del libro. Ya  que es una herramienta de gran utilidad, de comodidad, de creación de sensaciones en la lectura y de llamado a la imaginación. Pero a su vez, hay que tener en cuenta que el hipertexto que se ofrece a nivel electrónico es también portador de una infinita cantidad de información que se puede adquirir con sólo citar un tema.

Finalmente, es posible la existencia de ambos –como sucede en la actualidad- por su gran riqueza pero su inquietud y cuestionamiento recaería, ahora más, sobre su modo de utilización.

 

 

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