Murillo Flores, Paola

Existen las biblio-terrestres

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Durante las últimas décadas, el desarrollo de las nuevas tecnologías de comunicación e información y la posterior incorporación a la vida diaria de cada actor social, ha traído aparejado una serie de transformaciones tanto a nivel de espacio público como de construcción de conocimiento.

El paso de la tecnología de uso ‘instrumental’ a la de uso ‘intelectual’ produjo un considerable cambio: “Una redefinición de los espacios públicos y privados, el surgimiento de nuevas formas de identidad y comunidad, nuevos géneros textuales, la coexistencia de tendencias contrapuestas como la vigilancia electrónica de un sujeto transparente y nuevas formas de diálogo descentralizados, la creación de nuevas formas de acoplamiento entre el hombre y la máquina, y sobre todo, la ruptura del dualismo y otros esquemas conceptuales de la modernidad” como manifiesta Colina en “Comunicación: Sistemas Tecnológicos en la flecha del tiempo”.

Dentro de todas las problemáticas en las que se encuentra incluida la Nueva Tecnología como objeto de observación, la que tiene mayor  importancia para el siguiente ensayo es la progresiva desaparición de las colas de espera en una biblioteca en rastreo de un libro, por la espera en un cyber para navegar y obtener información de manera aún más rápida.

Si bien la cuestión del tiempo es una preocupación aparte por la rapidez de la vida moderna, no constituye una excusa completa de opción. Por ello, distintas posturas intentan defender sus argumentos desde enfoques que caracterizan el cambio como apropiado, útil, de calidad, de bastedad, de variedad, de comodidad, de confiabilidad, otros que refutan la idea y algunos que la combinan.

 

http://www.uv.es/~jfbelda/Nucleo2/Practicas/TEXTOS/Adell_redesyeducacion.pdf

 

En un principio los libros constituyeron un tesoro de acceso sólo de los grandes intelectuales y burgueses con mayor poderío económico, pues eran sólo ellos quienes sabían leer y escribir. Sin embargo, cuando la imprenta evolucionó y las grandes masas pudieron tener acceso a ellas, dejó de ser un privilegio para unos pocos.

Es así, que en nuestros tiempos, “la capacidad de almacenamiento de una memoria óptica o de una computadora, la rapidez con la que se obtienen los datos y la facilidad para revisarlos hacen que los nuevos medios sean preferibles” aunque si el propósito es otro y “leemos para reflexionar, para ‘hablar’ con la obra, para construir una argumentación o interpretar un pasaje, parece que el formato del libro, con sus márgenes y su comodidad, puede ser un medio mejor” (Bell).

 

                                                 

Este proceso de incorporación diaria de la tecnología, no se da de un momento a otro sino que es producto de tres etapas diferentes por las que pasa el uso de las nuevas tecnologías: primero la automatización de tareas; segundo, la experimentación de usos y por último, la reconfiguración de aplicaciones. De acuerdo a este transcurso los individuos primeramente toman conocimiento de las innovaciones, las practican y finalmente hacen uso de ellas reconfigurando las redes, y encontrando nuevas aplicaciones, como sostiene Castel.

Es de esta manera que el uso de la tecnología genera nuevas formas de conocimiento, tal como las configuraciones de páginas Favoritas o el Historial que permite acceder rápida y directamente al lugar de consulta empíricamente reconocido.

 

 www.deakialli.com

 

http://books.google.com.ar/books?hl=es&lr=&id=Y31MX9xOtrgC&oi=fnd&pg=PA13&dq=quienes+acceso+a+las+redes+de+la+informacion&ots=Y1OpB_T-cN&sig=77T0yCHSVD4gcTUniB3kQPm3QYk#PPA13,M1

 

 

Esa postura es difícil de sostener por ciertos teóricos como Heidegger (citado por Schmucler) quien asegura que “lo tradicional desaparece, nada se transmite de generación en generación porque la mirada técnico-instrumental exige la novedad, lo siempre disponible en cuanto recurso, lo que puede cambiarse permanentemente”. Desde ésta perspectiva, la instantaneidad de las nuevas innovaciones que son superadas día a día no conducen a un enriquecimiento sino a un conocimiento fugaz, que no se conserva en la mente.

Esta dimensión que tomó la tecnología no se produjo sólo a nivel técnico, de descubrimientos científicos –como se dijo anteriormente- sino que la “Revolución de la Tecnología fue cultural, histórica y espacialmente contingente en un conjunto de circunstancias muy específicas cuyas características marcaron su evolución futura” sostiene Castel. Así, una de las grandes innovaciones se posibilitó grandes tiradas de diversidad de libros de difusión literaria, ficcional, artística, de investigación, de cultura, etc.

A su vez, ésta sobreproducción de textos ocasionó la ‘facilidad de acceso’ que tiende ‘a exacerbar la impresión de sobrecarga’ en el individuo que busca en la red, ‘en lugar de aliviarla’. De otra manera, cómo se explica el mundo de textos que aparecen en un buscador con sólo escribir una palabra ‘X’ que genera –como Nunberg sostiene- la imposibilidad de distinguir una palabra calificada (se refiere a la capacidad intelectual del autor) para servirse de apoyo, que la de un navegador ‘opinativo’ que también postea sus textos.

Otra cuestión de gran importancia, es el significado que se le atribuyen a los nuevos textos digitalizados. Quienes se enfrentan a los nuevos cambios tecnológicos –tal como Umberto Eco- rechazan las formas de escritura no secuencial, fragmentada y diversa. Si bien en los textos escritos se remiten a otros textos, lo que se denomina intertextualidad, se resiste a esta forma de ‘hipertexto’. Sin embargo, Piscitelli afirma que es “como un elemento original a través del cual el pensamiento construye un nuevo espacio expresivo”. “Se estigmatiza el proceso porque no se reflexiona sobre los resultados potencialmente portentosos de la simbiosis de la máquina con el hombre” continúa Piscitelli.

 

http://www.centroargentino.org/ecodar/lectura_critica_Dra_Fainholc.pdf

 

 

De este modo, abrirse a la cultura instituida del libro, no implica desprenderse de todo lo que ello significa sino aumentar al caudal informativa otras formas de interacción, de nuevas formas de conocimiento, de relación informática. Es decir, “no sólo permite imaginar otras formas reacumulación del saber sino que obliga, además, a utilizar nuevos modelos de inteligibilidad para pensar lo propio del pensar –imposible de subsumir bajo la metáfora del libro, del software de una computadora o la chispa divina-.

 

 

 

 

 

Bibliografía consultada:

 

v     CASTELLS, MANUEL. La era de la información. Cap.I “La revolución de la tecnología de la informacion”.

v     COLINA, CARLOS. Comunicación: Sistemas tecnológicos en la flecha del tiempo.

v     FEENBERG, ANDREW. Teoría critica de la tecnología, en Revista CTS, n·5, Vol. 2, Junio de 2005

v     NUNBERG, GEOFFREY. El futuro del libro. ¿Esto matara eso? Buenos Aires: Paidos, 1998

v     PISCITELLI, ALEJANDRO. Ciberculturas 2.0 “En la era de las maquinas inteligentes.  Buenos Aires: Ed. Paidos,  2002.

v     SCHMUCLER, HECTOR. “Ideología y optimismo tecnológico” en Memoria de la Comunicación, BS. As., Biblos, 1997

v     www.google.com.ar

v     www.wikipedia.com

v     www.youtube.com

v     www.google/imagenes.com

v     www.deakialli.com

 

 

 

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